martes, 7 de abril de 2009

La construccion de las Piramides de Egipto


Imponentes, majestuosas. Las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos se alzan en medio del desierto de Gizah altivas. Te detienes frente a ellas, y quedas absorto; tu mente perdida en el tiempo; en épocas de conquistas; en épocas de Grandes Imperios… y sobre todo, en épocas de una civilización que ha cautivado a la Humanidad por su grandeza, por sus monumentos, por sus misterios.

Las pirámides, ¿cómo se construyeron?, nos preguntamos. ¿Cómo es posible que en una época sin los medios actuales, se pudiera construir con tal perfección un monumento funerario capaz de albergar en su interior las catedrales de Florencia, Milán, El Vaticano, Londres y la Abadía de Westminster. La Gran Pirámide de Keops tiene 2.300.000 bloques de piedra caliza de entre dos y quince toneladas cada uno. 230 metros en cada una de sus caras y 146 metros de altura. Por otro lado, su relación matemática perfecta: el doble de la longitud de sus lados por su altura, el famoso número pi.

Muchos misterios, muchos secretos, y sobre todo, mucho respeto. Misterios y respetos que, sin duda, se vieron aderezados por muchos desastres ocurridos en relación a momias y tumbas egipcias. Recordemos, por ejemplo, lo sucedido en el Valle de los Reyes, cuando Howard Carter descubrió la tumba de Tutankamón un 17 de Febrero de 1.923. De la expedición que lo acompañaba, en los 6 años posteriores, 35 personas murieron en condiciones misteriosas. incluso, el perro de Lord Carnavon murió de un infarto fulminante. Una inscripción grabada sobre tu tumba, desató el miedo:

“La muerte golpeará a quien perturbe el sueño del Faraón”


Son dos sucesos entre otros muchos que se han producido a quien de un modo u otro han estado relacionados con aquel pasado egipcio, y que han servido para que la construcción de las pirámides esté envuelta de un halo misterioso que aún hoy se intenta desvelar.

Metafísicas aparte, poco a poco se van descubriendo nuevas pistas que habilitan teorías cada vez más perfeccionadas sobre su construcción. La primera pirámide construida fue la pirámide escalonada de Zóser en el año 2.650 a.C. para el Faraón Snefru, padre de Keops. Construida como una mastaba, ha servido de base para el estudio de otras pirámides mayores. Así, el arqueólogo alemán Guenter Dreyer formuló en el año 2005 una teoría según la cual la construcción de las pirámides es una sucesión de montículos y muros que se iban superponiendo, de modo que una pirámide no es sino un desarrollo del concepto de la mastaba, a la que se le iban añadiendo muros.

El primer gran misterio en la construcción de todas las pirámides y al que se enfrentan todas las teorías, es el de la elaboración de las grandes piedras de las que se hacían uso. hay varias teorías, pero se cree que las piedras se clasificaban según su dureza y apariencia, en caliza, arenisca, alabastro y granito. Los egipcios usaban los estratos de mayor calidad y extraían mediante galerías los materiales más resistentes a la intemperie. Los bloques se cortaban con forma cuadrada o rectangular, y para tallarlos y cortarlos se usaban mazos de madera y herramientas de cobre y bronce. Hasta hace unos años, se pensaba que en las hendiduras se introducían cuñas que al mojarse, se expandían y separaban la piedra. Pero dadas las herramientas existente, ahora se afirma que se introducían cinceles y se calzaban con cuñas, de modo que la presión era doble. Para las piedras duras se golpeaban con un mazo de piedra dolerita. Otra teoría afirmaba que se encendían fuegos y así el granito, por el calor, se rompía.

El segundo misterio al que enfrentarse es su forma triangular. Se relaciona con el concepto de espiritualidad de los egipcios. Este tipo de construcción era un vehículo para la continuación de su vida en el más allá, de modo que asemejaban a una especie de escalera por la que el espíritu del Faraón alcanzaba el cielo. Otras teorías apuntan a que su forma se asimilaba a la de las montañas, dado que en la religión egipcia, las deidades habitaban en las montañas.

Y por último, el tercer y gran misterio: el de su construcción. Muchas son las teorías como decimos, pero la más fundamentada es la que se basa en escritos de Herodoto, quien describía con todo lujo de detalles la construcción de la Gran Pirámide de Gizeh. Según el historiador la pirámide fue construida en 20 años y con 3.000 trabajadores. La pirámide constaba de varias alturas, en las que se situaban poleas, de modo que una vez llegaba la piedra a una de esas alturas, la polea la levantaba a la siguiente y así sucesivamente. Pero dado que no había herramientas similares en esa época, pronto se desechó, aunque sirvió para elaborar aquellas otras teorías que hoy resultan más convincentes: de todos los bloques se procuraban encajar los externos, los visibles, de modo que la construcción pareciera perfecta, pero los internos se soltaban y luego se rellenaban los huecos con barro y piedra. Estos bloques se subían por rampas exteriores, y a través de una especie de patines por los que rodaban. De ellos tiraban unas poleas y se ayudaban de palancas. Al mismo tiempo que se iba ganando altura, las partes acabadas se iban recubriendo a fin de reafirmar el terreno y las pendientes. La punta de la Gran Pirámide se recubrió con un gran piramidón de oro. finalmente, esas rampas exteriores, al no estar bien ancladas, se habían perdido con el paso del tiempo.

Esta teoría echó por tierra aquella otra por la que se postulaba que sólo existía una gran rampa que ascendía desde la base, en línea recta, hasta el vértice, cosa bastante ilógica si se tiene en cuenta que con una pendiente así, sería materialmente imposible subir las grandes piedras.

La última y gran teoría ha sido la publicada hace escasos días, según la cual el francés Jean Pierre Houdin afirma que esas rampas existieron realmente, pero por el interior de la pirámide.


Esta rampa interior en forma de túnel, facilitaba la construcción de la pirámide desde el interior al exterior, y por ello requería de menos herramientas, y ninguna polea. Según el francés, hubo dos retos: construir la propia pirámide, y luego la cámara funeraria. Inicialmente, para las primera alturas, se usó una rampa exterior. A partir de ahí, se construyó la rampa en espiral a lo largo de la cual iban colocándose las piedras. Las esquinas se tapaban posteriormente. Para los bloques superiores de la cámara funeraria, afirma que se usaron contrapesos que ayudaban a alzar las piedras.
Y, por último, para los amantes de las creencias extraterrestres, por supuesto, no podía faltar la hipótesis de la intervención de seres de inteligencia superior. Von Daniken afirma que hoy día, nadie podría construir una pirámide con la perfección de la de Keops, y si eso es así, la implicación es clara, según él… sólo seres superiores pudieron aportar las técnicas y conocimientos para su construcción. Entre sus seguidores, el propio J.J. Benítez. quienes afirman que no sólo las pirámides tienen implicaciones extraterrestre, sino otros muchos monumentos, como Macchu Pichu o Chichén Itzá.

Biografía de Rasputín
De origen campesino y sin ninguna formación, llegó al gobierno ruso, en el cual ejerció un profundo papel. La influencia que tuvo escandalizó a la opinión pública, debido a que tenía mala reputación en cuanto a su comportamiento, siendo muy bien conocidas sus orgías por el pueblo, por lo que se lo llamaba El Monje Loco.
De origen pobre al poder
Grigori Efímovich Novy nació en Pokrovskoé, Rusia, el 10 de enero de 1869. De origen campesino no obtuvo ninguna formación. De sus años de juventud se conocen pocos datos, como que estuvo en una secta religiosa conocida como"Los Flagelantes". Los integrantes de ésta creían en que el perdón sólo se conseguía a través del castigo.
Cuando el monje cumplió los veinte años se casó con Proskovia Fiódorovna, con quien tuvo cuatro hijos. Además se consagró jefe de este grupo. Debido a los escándalos que organizaban, Grigori obtuvo el sobrenombre de Rasputín que significa "El depravado". Desterrado se dedicó a viajar por Grecia y Jerusalén, viviendo de las donaciones de los campesinos que encontraba a su paso. Se lo consideraba un místico y se le atribuía el poder de curar enfermedades y predecir el futuro.
Llegó a San Petersburgo en 1903, y se lo recibió como un hombre santo. Cinco años más adelante fue presentado a la esposa del Zar, Alejandra Fiódorovna, quien estaba al tanto de sus supuestos poderes curativos. La zarina pensó que podría curar a su hijo Alexis Nikolaiévich, el heredero del trono ruso, que padecía hemofilia. Se dice que consiguió aliviar su dolencia mediante hipnosis; y de esta manera ganó la confianza de la zarina y también la de Nicolás II.
A consecuencia le fue otorgado un inmenso poder, por lo que Rasputín designó a muchos altos funcionarios del gobierno. A principios de la Primera Guerra Mundial, Rusia atravesaba un momento crítico, y el zar Nicolás II asumió el mando del ejército y Rasputín el control absoluto del gobierno. Su influencia en la corte imperial escandalizó a la opinión pública, debido a que tenía una mala reputación, siendo sus orgías bien conocidas por el pueblo, que lo llamaba El Monje Loco.
En 1916 Rasputín impuso a su candidato, Stürmer, como presidente del Consejo, y aunque fue una decisión mal vista por varias personas allegadas al zar, Nicolás II no le retiró su confianza. Pero para acabar con su influencia sobre la zarina Alejandra, el príncipe Félix Yusupov y el primo del zar, el Gran Duque Dimitri Pavlovitch Romanov, decidieron matarlo.
Su asesinato se produjo en la ciudad de San Petersburgo, el 30 de diciembre de 1916. Primero fue envenenado con cianuro, pero no falleció. Luego, el príncipe Yusupov le disparó y como aún respiraba fue golpeado fuertemente, y así todo no murió. Como última instancia, ya creyendo que estaba muerto, lanzaron su cuerpo en el helado río Neva.
Más tarde se comprobó que Rasputín murió ahogado. Cuando fue encontrado su cadáver le extrajeron el corazón y lo castraron, para luego enterrarlo en un bosque. Una vez exhumado, por orden del Gobierno provisional, se lo incineró.
Panteon de dioses Tobas, mitologia argentina
Los indios Tobas vivían en la zona del centro norte argentino, la que se llama Chaco Oriental. Se trataba de una comunidad extensa y belicosa que poblaba una región de miles de kilómetros cuadrados, que supieron vivir y defender su territorio en épocas de la conquista.

Hoy mantienen una población reducida que, paradójicamente es una de las más numerosas de la Argentina con cerca de 60.000 habitantes. Lamentablemente, sus actuales condiciones de vida distan mucho de ser dignas, y muchas de estas personas están sufriendo de pobreza extrema, viviendo en condiciones inhumanas y soportando la ignorancia, la indiferencia y la falta de respeto de las autoridades que se desentienden de su situación y los dejan relegados en ranchos donde mueren de hambre o carcomidos por enfermedades que no pueden tratar.

Su panteón de dioses era rico en historias y variado en atributos. Presentamos algunos de las deidades de los Tobas, las cuales nos hablan de su grandeza pasada, de su visión de la tierra y el cosmos.

- K´ata: es el dios supremo de los Tobas. Vive en las alturas desde donde ve y oye todo lo que pasa en las tierras. Nadie conoce su figura, por lo que se supone incorpóreo. A él le ruegan los que salen a batallar, o los que van de caza. Vive desde siempre y para siempre.

- Payak: es el espíritu del mal. Siente placer absorbiendo la sangre de los que están enfermos hasta matarlos. Se dice que es el responsable de todas las muertes que ocurren, excepto de aquellas que son ocasionadas por la guerra. Cuando un enfermo se cura es porque Payak se ha alejado de la persona y lo deja tranquilo. También penetra los cuerpos de las personas para tomar sus almas. Lo hace en forma de alacrán o de lagarto, y es el shamán de la tribu quien debe expulsar el espíritu invasor.

- Nowet: es el Señor de los Animales Terrestres. A él obedecen todos los seres vivos que viven sobre la superficie de la tierra, pero también la naturaleza que produce tormentas, o sequías según los deseos del dios. Es ayudado en sus labores por pequeñas mujeres llamadas Washí. A Nowet se le atribuye la forma de una constelación, aunque posee una gran capacidad para metamorfosearse. Puede hacer el bien tanto como el mal, lo que le da cierto aspecto de justiciero, sobre todo cuando castiga a aquellos cazadores que matan más de la cuenta.

- Nalah: curiosamente, y a diferencia de casi todas las culturas del mundo, es la deidad que representa al Sol, pero es de carácter femenino. Tiene dos cabañas, una que deja al amanecer para caminar los cielos del mundo, y la otra que está en el inframundo, lugar que recorre por las noches dando calor a los muertos. Durante las épocas estivales, y desde el solsticio de verano, es una joven, pero en los días de invierno, es una vieja que apenas puede con su cuerpo y marcha penosamente.

- Kalk´rroik: es la luna de los Tobas, de características masculinas. Se lo representa como un ser de gran barriga, algo transparente que deja traslucir sus intestinos azulados. Alumbra el mundo en las noches montado en un burro porque así lo dispuso K´ata. A veces desaparece porque se muere, pero resucita a lo dos o tres días y vuelve a recorrer los cielos nocturnos. También suele visitar vestido de viejo a las mujeres de las tribus para avisarles que al día siguiente les vendrá el período.

- Tanqui: héroe mítico de los Tobas. A él se le adjudica el robo del fuego que entrega a los hombres, como si fuera una especie de Prometeo del sur. Todas las aventuras y proezas que se le adjudican son positivas.

- Danaik: es el dios de los avestruces. Los cuida y no permite que nadie los cace sin una necesidad real de comida.

Estos son algunos de los dioses de los Tobas que nos hablan de esta cultura que tuvo su esplendor, y que hoy sobrevive entre tanta modernidad que las asfixia.
Dioses de los indios Selk’nam, dioses onas

Los Onas, o indios Selk’nam, fueron un grupo étnico que vivió en la isla de Tierra del Fuego, en la parte más austral del planeta. Eran hábiles cazadores de guanacos y otros animales y llamaban la atención por su gran altura, ya que solían medir en torno a 1,80.

Vivían en pequeñas comunidades compuestas de dos o tres familias, no más. Su panteón de dioses era extenso y muchos de sus espíritus representaban partes de la naturaleza.

Vamos a conocer mejor a los dioses de los Onas:

- Temáukel: es el Ser Supremo de los onas, creador del hombre, los animales, las plantas y todo lo que existe. Existió siempre y por siempre existirá, como el Dios de los cristianos. A decir verdad como todos los dioses supremos de casi todas las religiones del planeta. Vive en el cielo, detrás de las estrellas. Las almas cuando mueren van hacia él y se quedan en el cielo para siempre.

- Kran: es el hombre-sol de los onas. Si bien ahora su casa es el cielo, antes era un excelente cazador que vivía en la Tierra. Después de una terrible batalla subió al cielo detrás de Kra, la mujer-luna. Allí lo esperaba Kranakhataix, su padre.

- Kra: es la mujer-luna. Odia a los hombres, por lo que de tanto en tanto suele devorarse alguno de ellos. Para engañarlos cambia su aspecto, lo que se corresponde con las fases lunares. Es un espíritu iracundo que de tanto en tanto se suele teñir de rojo por tanta ira almacenada. Tal vez esta característica se relacione con los eclipses de luna, momento en el cual el astro se vuelve rojizo debido a un efecto lumínico.

- Akáinik: es la hermanastra de Kra y representa el espíritu del arco iris.

- Short: es una deidad malvada y peligrosa. Es el espíritu de las piedras blancas. Viste un traje de este color, lo que contrasta con su cuerpo negro y cornudo. Va armado con un palo con el que castiga a todo aquel que alcanza. Suele perseguir a las personas, que para evitar sus golpes se trepan a los árboles, puesto que Short no puede treparlos, aunque si intentará derribarlos a pedradas. A ningún otro espíritu se le teme más.

- Jalpen: es la esposa de Short y representa el espíritu de las nubes entre los onas. Se la imagina vestida de blanco y con un vuelo silencioso. Decían que su cabeza se alarga mucho hacia atrás.

- Oleming: aquellos hombres que resultan heridos por Short, son curados por este espíritu de los cielos onas. Cura todas las heridas sin dejar cicatriz alguna o acaso pequeñas señales. Anda pintado de manchas rojas y blancas.

- Huepen Mehn: es el espíritu de la montaña.

- Hashe: es el espíritu del árbol seco. Es de color rojo oscuro característico de las plantas muertas. Su grito se escucha desde lejos y anuncia su venida. Al oírlo, los hombres y las mujeres huyen de los campamentos. Cuando el Hashe llega hace destrozos. Casi nunca se lo deja ver, pero si se pueden escuchar sus alaridos que causan terror.

- Quemanta: espíritu del árbol vivo. Viste de cortezas, ramas y hojas de las lengas y coihues vivos de la región más austral del mundo. Es inofensivo, pero las mujeres le temen, por lo que huyen de su presencia cuando lo intuyen cerca.

- Mehn: es la sombra de los muertos que vaga por la tierra como si fuera un alma en pena.

- Cenuke: ser mítico ona que mataba por puro placer. Violento en extremo. Durante su estadía en la Tierra se le llamó Hásaps, sólo al final, cuando se transformó en estrella se cambió su nombre por el de Cenuke.

- Fosha: Es el dios del aire y vive en los bosques.

Leyendas sobrenaturales en torno al corsario Drake

Su capacidad como marino, su audacia y su pasmosa habilidad para navegar por aguas enemigas sin ser descubierto, atacando siempre en el momento más inesperado, lo convirtieron en un héroe nacional en tierras inglesas, mientras que para España era “El Dragón”, la personificación máxima del enemigo y casi del Demonio.

Paradójicamente, entre las leyendas que surgieron sobre Francis Drake en su propio país, varias lo asocian también con lo demoniaco, presentándolo a veces como una especie de Fausto de los mares.

1) El sirviente diabólico


Dice la tradición inglesa que Drake tenía a su disposición un demonio familiar que le ayudaba en ciertas ocasiones.

Transcurría el mes de julio de 1588, y la sombra de la Armada Invencible se cernía sobre Inglaterra, cuando el célebre corsario fue nombrado por la reina Isabel vicealmirante de la flota formada para conjurar la amenaza. A pesar de su individualismo, Drake aceptó ser el segundo al mando de la fuerza naval, pues sabía que se trataba de un momento sumamente delicado para el país, en el cual todos debían arrimar el hombro sin generar problemas.

Aunque solo en ocasiones puntuales brillante y audaz, su participación en el enfrentamiento se magnificaría posteriormente, eclipsando de forma injusta a los demás comandantes de la flota.

Según las leyendas más fantásticas, nada más recibir noticias de que la flota española había sido vista desde la costa de Cornualles, Drake se dirigió hasta un promontorio del estrecho de Plymouth conocido como “La Punta del Diablo”. Allí cortó varios trozos de madera que después arrojó al agua. Gracias a los poderes mágicos de su asistente diabólico, estos fragmentos de madera se transformaron en once barcos de guerra bien surtidos de cañones, los cuales serían fundamentales en las labores de hostigamiento que terminarían por repeler a la armada enemiga.

Este demonio no solo ayudaba al corsario en sus empresas militares, sino también en sus proyectos civiles. Unos años después, en 1591, Drake construyó el canal de Plymouth caminando, según asegura la tradición local, desde Dart-moor en compañía de su demonio familiar. Las aguas les siguieron durante el trayecto, dando forma al canal por sí mismas.

En realidad, Drake fue el promotor del canal y su contratista durante las primeras fases de construcción, pero sus obreros eran completamente humanos y la ejecución de la obra no llevó un día sino cinco meses.


2) La guarida del Dragón

Curiosamente, Francis Drake eligió vivir en una mansión digna de novela gótica. Buckland Abbey, como su nombre indica, había sido originalmente una abadía, de la cual se conservó la iglesia como edificio principal, mientras que el resto se derribo para levantar edificaciones nuevas en su lugar. El proceso ya había comenzado antes de que Drake la adquiriese en 1580.


En una época previa a su llegada está ambientada la leyenda que atribuye al Diablo la construcción, en solo tres noches, de algunos de los edificios anexos. Dice esta leyenda que un mayordomo al que los ruidos no dejaban dormir decidió averiguar qué sucedía y terminó volviendose loco al ver las cuadrillas de demonios zumbando como un enjambre rabioso.
Cuentan que unos años después de la muerte del corsario, se encontró en un mueble una caja misteriosa que supuestamente contenía papeles de la familia. Intentaron llevar la caja al que en aquel momento era su heredero, quien vivía en otra ciudad, por lo que debía ser transportada en carruaje. La caja era pequeña y, desde luego, no pesaba demasiado, pues un solo hombre la había llevado hasta la cochera con facilidad. Sin embargo, los caballos no eran capaces de mover el carruaje con ella encima, a pesar de que hacían visibles esfuerzos para ponerlo en movimiento.
Ataron más caballos al carro sin obtener ningún resultado. Entonces se oyó una voz atronadora, proclamando que aquella caja nunca se podría sacar de Buckland Abbey.
Cuando retiraron la caja, los caballos pudieron por fin desplazar el carruaje. Un solo hombre la traslado con facilidad de vuelta al oscuro rincón en el que había sido encontrada.
3) El tambor de Drake
Según dicen, Drake llevó un tambor en todos sus viajes, el cual ordenaba hacer sonar durante los combates para motivar a sus hombres. Ese tambor se conserva todavía en una sala alargada del segundo piso de Buckland Abbey.
Existen dos leyendas contrapuestas en torno a ese tambor, aunque ambas muy patrióticas. Una dice que redoblará siempre que Inglaterra se encuentre en peligro. La otra afirma que si en esas ocasiones se hace sonar, el propio Drake regresará desde la tumba. Esta última fue inmortalizada en 1895 por Henry Newbolt en un popular poema titulado “Drake’s Drum”, el cual pone en boca del corsario las siguientes palabras:
“Llevad mi tambor a Inglaterra, colgadlo a la orilla,golpeadlo cuando se os acabe la pólvora;y si los españoles están a la vista de Devon, zarparé del puerto del Cielo,y los expulsaremos del Canal como los expulsamos tiempo atrás.”
El primero en sugerir el regreso del corsario en caso de que su país lo necesitase fue el historiador Henry Holland en un libro sobre héroes ingleses publicado en 1620, aunque probablemente se trataba de un recurso poético que no pretendía ser interpretado de forma literal.
4) El carruaje del Infierno
A Robert Hunt, autor de Popular Romances of the West of England (1903), le contaron en Jump que durante algunas noches se podía ver a las afueras de Plymouth al espíritu de Francis Drake conduciendo un carruaje tirado por caballos sin cabeza y seguido por una jauría de demonios y monstruosos perros también sin cabeza.
Y, para aumentar el efecto terrorífico, aquí podríamos unir a la tradición inglesa la española, en la cual el corsario Drake quedó convertido en un coco infantil separado casi por completo de su referente histórico, de tal manera que hasta hace no mucho las madres cántabras asustaban a sus hijos recitándoles lo siguiente:
Duérmete pronto,
que viene el Drake
y a los niños despiertos
los lleva a escape.
El mito de la caja de pandora


Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.

Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.
Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todos los bienes. Uno de los bienes era la Esperanza, consuelo del que sufre, que también permanecía encerrada en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza, aunque tampoco nobles sentimientos.

Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males que acosan al hombre.

Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a consolarlos, hablándoles de la Esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo.

sábado, 4 de abril de 2009

Mitologia griega



Aki les dejo algo sobre la mitologia griega subida por mi:deathCore es la mitologia q mas me gusta espero q la lean y disfruten

Entre Tesalia y Macedonia, en la parte más árida de Grecia, la erguida silueta del monte Olimpo se levanta en una sucesión de contrafuertes rocosos. Su cumbre, coronada de centelleantes nieves eternas, parece elevarse fantásticamente hasta el cielo.

Sobre esta montaña magnífica e imponente se erguía el “Palacio del Rey del Cielo y de la Tierra”: Zeus (Júpiter). Los acentos de su cólera resonaban estruendosamente y repercutían con violencia entre las paredes de los abismos rocosos. Encima de su cabeza, en los blancos vapores de las nubes, un águila, símbolo de su poderío, volaba sin cesar.

Y sin embargo, mucho antes de que se extendiera sobre el mundo el reino de Zeus y de que se levantara en la cumbre del Olimpo su mansión inaccesible para los mortales, con sus torres y sus murallas doradas, otros dios gobernaba seres y cosas. Era Cronos, el inexorable dios del Tiempo, a quien los romanos identificaron con Saturno. Cronos, hijo de Urano (el Cielo), sabía que el Destino lo había condenado a ser destronado por uno de sus hijos varones.

Por esta razón se apresuraba a devorar a todos los hijos de sexo masculino que tenía con su esposa Rea. Ésta, cansada de verlos desaparecer uno tras otro en el estómago paterno, tuvo un día la idea de reemplazar al hijo que acababa de nacer, con un trozo de roca cuidadosamente envuelto en primorosos pañales. Cronos cayó en el engaño y Zeus pudo salvarse.

El niño fue criado secretamente sobre el monte Ida en la isla de Creta por coribantes y ninfas, y alimentado con leche de la cabra Amaltea (uno de sus cuernos rotos se transformó después en el “Cuerno de la Abundancia”). Para que Cronos no oyera llorar a su fatal heredero, los coribantes hacían gran alboroto alrededor de su cuna golpeando los escudos con los sables.

Zeus, ya mayor de edad, empezó por liberar a su padre cautivo de los titanes y después lo desterró del Olimpo.

Destronado, Cronos huyó, encontrando asilo en el país latino donde reinaba Juno. El tiempo en que Cronos vivió en Italia se llamó la Edad de Oro. Para defender el Olimpo, Zeus tuvo que sostener terribles combates. Según la leyenda, los gigantes habían sobrepuesto montañas —Pelión y Osa— una encima de otra, formando una escalera para asaltarlo. Mas fueron rechazados por Zeus que se valió de su arma irresistible: el rayo. Mientras tanto, el crimen empezaba a aparecer sobre la tierra, y Zeus se vio obligado a castigarlo en la persona de Licaón, rey de Arcadia. Ese príncipe cruel mataba a todos los extranjeros que se aventuraban •en sus Estados. Zeus se presentó en su reino pidiendo hospitalidad, y Licaón, como desafiando al poder supremo, le hizo servir en la comida carne de esclavo. Indignado, Zeus redujo a cenizas la mansión del perverso rey y lo transformó en lobo. Pero el dios todopoderoso, que con sólo fruncir el ceño hacía temblar el Universo, tenía que rendir cuentas al Destino (Fátum). A éste se lo representaba con el globo terrestre bajo sus pies y tenía en sus manos la urna que encierra el futuro y la suerte de dioses y de mortales. Fue, pues, el Destino quien dispuso la boda de Zeus con Hera (Juno), diosa vengativa, con rostro de blancura deslumbrante, protectora de hogares y familias, mujer de compañía agradable pero de carácter irascible, y extremadamente celosa.

La Guerra de Troya

Los antecedentes mitológicos de esta guerra se remontan a la boda de Tetis, hija del dios griego Zeus, con un anciano llamado Peleo. Todos los dioses fueron invitados a las festividades de la boda, a excepción de la diosa Eris. Esta diosa se sintió insultado, y haciéndose invisible, colocó una manzana de oro en una mesa; esta manzana tenia el mensaje "Para la mas hermosa". La manzana fue peleada por tres diosas: Herea, Atenea y Afrodita. Ningún otro dios quería opinar por temor a la revancha de las 2 eliminadas. Así que Zeus decidió que un joven mortal llamado Paris, quien era príncipe de Troya. Cada diosa quiso sobornar a Paris para ser elegida por él. Afrodita fue la ganadora al ofrecerle a Paris el amor de la mujer más bella del mundo. Paris escogió el amor por encima de otros regalos, tales como el poder, la sabiduria, destreza para la guerra, etc.

El problema surge cuando Paris, enviado a hacer tratos diplomaticos a Esparta, en grecia, conoce a Helena, esposa del rey Menelao. Ayudado por la Diosa Afrodita, seduce a Helena y se la lleva consigo a Troya. El rey Menelao, ofendido grávemente, llama a todos los reyes y príncipes de Grecia a una Guerra contra Troya. Una Guerra que duró más de 10 años, y que fue originada por el Amor.

Para ganar la guerra, los griegos idearon un plan: un gran caballo de madera hueco. Fue construido por Epeius y lo ocuparon soldados griegos liderados por Odiseo. El resto de la armada griega fingió partir y los troyanos aceptaron el caballo como un regalo de paz. Algunos troyanos no estaban convencidos de las intenciones de los griegos, pero fueron convencidos. Para celebrar la paz y el regalo, los troyanos hicieron una enorme fiesta con abundante vino. Cuando la fiesta hubo termnado, y los troyanos dormían, el ejercito escondido salió del caballo y abrió las puertas de la ciudad al resto de los soldados griegos. Los troyanos no tuvieron oportunidad alguna de reaccionar y Troya fue acabada sin piedad. Menelao regresó a Esparta con Helena y tuvieron una hija, Hermione

La guerra de Troya es narrada por Homero en la leyeda griega "la iliada". Si bien "la iliada" es una hazaña histórica transmitida verbalmente de generación en generación, hay quienes opinan que este hecho no ocurrió. Para quienes creen que si sucedió, esta guerra aparentemente tuvo lugar en el asia menor, en el actual territorio de Turquia, entre los siglos XIII AC y XII AC. En 1870 el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann excavó la colina de Hissarlik, donde creía que estaba la ciudad de Troya, hallando los restos de la antigua ciudad de Nueva Ilión, que existió hasta el siglo I adC y bajo la cual halló otras ruinas, y debajo de éstas, otras más. Schliemann había ido a buscar la Troya de Homero, y fueron encontradas restos de 9 ciudades, de diferentes épocas, una encima de otra.


 

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