martes, 7 de abril de 2009
Biografía de Rasputín
Hoy mantienen una población reducida que, paradójicamente es una de las más numerosas de la Argentina con cerca de 60.000 habitantes. Lamentablemente, sus actuales condiciones de vida distan mucho de ser dignas, y muchas de estas personas están sufriendo de pobreza extrema, viviendo en condiciones inhumanas y soportando la ignorancia, la indiferencia y la falta de respeto de las autoridades que se desentienden de su situación y los dejan relegados en ranchos donde mueren de hambre o carcomidos por enfermedades que no pueden tratar.
Su panteón de dioses era rico en historias y variado en atributos. Presentamos algunos de las deidades de los Tobas, las cuales nos hablan de su grandeza pasada, de su visión de la tierra y el cosmos.
- K´ata: es el dios supremo de los Tobas. Vive en las alturas desde donde ve y oye todo lo que pasa en las tierras. Nadie conoce su figura, por lo que se supone incorpóreo. A él le ruegan los que salen a batallar, o los que van de caza. Vive desde siempre y para siempre.
- Payak: es el espíritu del mal. Siente placer absorbiendo la sangre de los que están enfermos hasta matarlos. Se dice que es el responsable de todas las muertes que ocurren, excepto de aquellas que son ocasionadas por la guerra. Cuando un enfermo se cura es porque Payak se ha alejado de la persona y lo deja tranquilo. También penetra los cuerpos de las personas para tomar sus almas. Lo hace en forma de alacrán o de lagarto, y es el shamán de la tribu quien debe expulsar el espíritu invasor.
- Nowet: es el Señor de los Animales Terrestres. A él obedecen todos los seres vivos que viven sobre la superficie de la tierra, pero también la naturaleza que produce tormentas, o sequías según los deseos del dios. Es ayudado en sus labores por pequeñas mujeres llamadas Washí. A Nowet se le atribuye la forma de una constelación, aunque posee una gran capacidad para metamorfosearse. Puede hacer el bien tanto como el mal, lo que le da cierto aspecto de justiciero, sobre todo cuando castiga a aquellos cazadores que matan más de la cuenta.
- Nalah: curiosamente, y a diferencia de casi todas las culturas del mundo, es la deidad que representa al Sol, pero es de carácter femenino. Tiene dos cabañas, una que deja al amanecer para caminar los cielos del mundo, y la otra que está en el inframundo, lugar que recorre por las noches dando calor a los muertos. Durante las épocas estivales, y desde el solsticio de verano, es una joven, pero en los días de invierno, es una vieja que apenas puede con su cuerpo y marcha penosamente.
- Kalk´rroik: es la luna de los Tobas, de características masculinas. Se lo representa como un ser de gran barriga, algo transparente que deja traslucir sus intestinos azulados. Alumbra el mundo en las noches montado en un burro porque así lo dispuso K´ata. A veces desaparece porque se muere, pero resucita a lo dos o tres días y vuelve a recorrer los cielos nocturnos. También suele visitar vestido de viejo a las mujeres de las tribus para avisarles que al día siguiente les vendrá el período.
- Tanqui: héroe mítico de los Tobas. A él se le adjudica el robo del fuego que entrega a los hombres, como si fuera una especie de Prometeo del sur. Todas las aventuras y proezas que se le adjudican son positivas.
- Danaik: es el dios de los avestruces. Los cuida y no permite que nadie los cace sin una necesidad real de comida.
Estos son algunos de los dioses de los Tobas que nos hablan de esta cultura que tuvo su esplendor, y que hoy sobrevive entre tanta modernidad que las asfixia.
Los Onas, o indios Selk’nam, fueron un grupo étnico que vivió en la isla de Tierra del Fuego, en la parte más austral del planeta. Eran hábiles cazadores de guanacos y otros animales y llamaban la atención por su gran altura, ya que solían medir en torno a 1,80.
Vivían en pequeñas comunidades compuestas de dos o tres familias, no más. Su panteón de dioses era extenso y muchos de sus espíritus representaban partes de la naturaleza.
Vamos a conocer mejor a los dioses de los Onas:
- Temáukel: es el Ser Supremo de los onas, creador del hombre, los animales, las plantas y todo lo que existe. Existió siempre y por siempre existirá, como el Dios de los cristianos. A decir verdad como todos los dioses supremos de casi todas las religiones del planeta. Vive en el cielo, detrás de las estrellas. Las almas cuando mueren van hacia él y se quedan en el cielo para siempre.
- Kran: es el hombre-sol de los onas. Si bien ahora su casa es el cielo, antes era un excelente cazador que vivía en la Tierra. Después de una terrible batalla subió al cielo detrás de Kra, la mujer-luna. Allí lo esperaba Kranakhataix, su padre.
- Kra: es la mujer-luna. Odia a los hombres, por lo que de tanto en tanto suele devorarse alguno de ellos. Para engañarlos cambia su aspecto, lo que se corresponde con las fases lunares. Es un espíritu iracundo que de tanto en tanto se suele teñir de rojo por tanta ira almacenada. Tal vez esta característica se relacione con los eclipses de luna, momento en el cual el astro se vuelve rojizo debido a un efecto lumínico.
- Akáinik: es la hermanastra de Kra y representa el espíritu del arco iris.
- Short: es una deidad malvada y peligrosa. Es el espíritu de las piedras blancas. Viste un traje de este color, lo que contrasta con su cuerpo negro y cornudo. Va armado con un palo con el que castiga a todo aquel que alcanza. Suele perseguir a las personas, que para evitar sus golpes se trepan a los árboles, puesto que Short no puede treparlos, aunque si intentará derribarlos a pedradas. A ningún otro espíritu se le teme más.
- Jalpen: es la esposa de Short y representa el espíritu de las nubes entre los onas. Se la imagina vestida de blanco y con un vuelo silencioso. Decían que su cabeza se alarga mucho hacia atrás.
- Oleming: aquellos hombres que resultan heridos por Short, son curados por este espíritu de los cielos onas. Cura todas las heridas sin dejar cicatriz alguna o acaso pequeñas señales. Anda pintado de manchas rojas y blancas.
- Huepen Mehn: es el espíritu de la montaña.
- Hashe: es el espíritu del árbol seco. Es de color rojo oscuro característico de las plantas muertas. Su grito se escucha desde lejos y anuncia su venida. Al oírlo, los hombres y las mujeres huyen de los campamentos. Cuando el Hashe llega hace destrozos. Casi nunca se lo deja ver, pero si se pueden escuchar sus alaridos que causan terror.
- Quemanta: espíritu del árbol vivo. Viste de cortezas, ramas y hojas de las lengas y coihues vivos de la región más austral del mundo. Es inofensivo, pero las mujeres le temen, por lo que huyen de su presencia cuando lo intuyen cerca.
- Mehn: es la sombra de los muertos que vaga por la tierra como si fuera un alma en pena.
- Cenuke: ser mítico ona que mataba por puro placer. Violento en extremo. Durante su estadía en la Tierra se le llamó Hásaps, sólo al final, cuando se transformó en estrella se cambió su nombre por el de Cenuke.
- Fosha: Es el dios del aire y vive en los bosques.
Su capacidad como marino, su audacia y su pasmosa habilidad para navegar por aguas enemigas sin ser descubierto, atacando siempre en el momento más inesperado, lo convirtieron en un héroe nacional en tierras inglesas, mientras que para España era “El Dragón”, la personificación máxima del enemigo y casi del Demonio.

Cuando Prometeo osó robar el fuego que portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a casa de Prometeo.
Allí vivía el benefactor de los mortales junto a su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó por esposa.
Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todos los bienes. Uno de los bienes era la Esperanza, consuelo del que sufre, que también permanecía encerrada en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locuras, vicios o pobreza, aunque tampoco nobles sentimientos.
Pandora, víctima de su curiosidad, abrió un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe quedando dentro la Esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males que acosan al hombre.
Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres a consolarlos, hablándoles de la Esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo.
sábado, 4 de abril de 2009
Mitologia griega

Aki les dejo algo sobre la mitologia griega subida por mi:deathCore es la mitologia q mas me gusta espero q la lean y disfruten
Entre Tesalia y Macedonia, en la parte más árida de Grecia, la erguida silueta del monte Olimpo se levanta en una sucesión de contrafuertes rocosos. Su cumbre, coronada de centelleantes nieves eternas, parece elevarse fantásticamente hasta el cielo.
Sobre esta montaña magnífica e imponente se erguía el “Palacio del Rey del Cielo y de la Tierra”: Zeus (Júpiter). Los acentos de su cólera resonaban estruendosamente y repercutían con violencia entre las paredes de los abismos rocosos. Encima de su cabeza, en los blancos vapores de las nubes, un águila, símbolo de su poderío, volaba sin cesar.
Y sin embargo, mucho antes de que se extendiera sobre el mundo el reino de Zeus y de que se levantara en la cumbre del Olimpo su mansión inaccesible para los mortales, con sus torres y sus murallas doradas, otros dios gobernaba seres y cosas. Era Cronos, el inexorable dios del Tiempo, a quien los romanos identificaron con Saturno. Cronos, hijo de Urano (el Cielo), sabía que el Destino lo había condenado a ser destronado por uno de sus hijos varones.
Por esta razón se apresuraba a devorar a todos los hijos de sexo masculino que tenía con su esposa Rea. Ésta, cansada de verlos desaparecer uno tras otro en el estómago paterno, tuvo un día la idea de reemplazar al hijo que acababa de nacer, con un trozo de roca cuidadosamente envuelto en primorosos pañales. Cronos cayó en el engaño y Zeus pudo salvarse.
El niño fue criado secretamente sobre el monte Ida en la isla de Creta por coribantes y ninfas, y alimentado con leche de la cabra Amaltea (uno de sus cuernos rotos se transformó después en el “Cuerno de la Abundancia”). Para que Cronos no oyera llorar a su fatal heredero, los coribantes hacían gran alboroto alrededor de su cuna golpeando los escudos con los sables.
Zeus, ya mayor de edad, empezó por liberar a su padre cautivo de los titanes y después lo desterró del Olimpo.
Destronado, Cronos huyó, encontrando asilo en el país latino donde reinaba Juno. El tiempo en que Cronos vivió en Italia se llamó la Edad de Oro. Para defender el Olimpo, Zeus tuvo que sostener terribles combates. Según la leyenda, los gigantes habían sobrepuesto montañas —Pelión y Osa— una encima de otra, formando una escalera para asaltarlo. Mas fueron rechazados por Zeus que se valió de su arma irresistible: el rayo. Mientras tanto, el crimen empezaba a aparecer sobre la tierra, y Zeus se vio obligado a castigarlo en la persona de Licaón, rey de Arcadia. Ese príncipe cruel mataba a todos los extranjeros que se aventuraban •en sus Estados. Zeus se presentó en su reino pidiendo hospitalidad, y Licaón, como desafiando al poder supremo, le hizo servir en la comida carne de esclavo. Indignado, Zeus redujo a cenizas la mansión del perverso rey y lo transformó en lobo. Pero el dios todopoderoso, que con sólo fruncir el ceño hacía temblar el Universo, tenía que rendir cuentas al Destino (Fátum). A éste se lo representaba con el globo terrestre bajo sus pies y tenía en sus manos la urna que encierra el futuro y la suerte de dioses y de mortales. Fue, pues, el Destino quien dispuso la boda de Zeus con Hera (Juno), diosa vengativa, con rostro de blancura deslumbrante, protectora de hogares y familias, mujer de compañía agradable pero de carácter irascible, y extremadamente celosa.
La Guerra de Troya
Los antecedentes mitológicos de esta guerra se remontan a la boda de Tetis, hija del dios griego Zeus, con un anciano llamado Peleo. Todos los dioses fueron invitados a las festividades de la boda, a excepción de la diosa Eris. Esta diosa se sintió insultado, y haciéndose invisible, colocó una manzana de oro en una mesa; esta manzana tenia el mensaje "Para la mas hermosa". La manzana fue peleada por tres diosas: Herea, Atenea y Afrodita. Ningún otro dios quería opinar por temor a la revancha de las 2 eliminadas. Así que Zeus decidió que un joven mortal llamado Paris, quien era príncipe de Troya. Cada diosa quiso sobornar a Paris para ser elegida por él. Afrodita fue la ganadora al ofrecerle a Paris el amor de la mujer más bella del mundo. Paris escogió el amor por encima de otros regalos, tales como el poder, la sabiduria, destreza para la guerra, etc.
El problema surge cuando Paris, enviado a hacer tratos diplomaticos a Esparta, en grecia, conoce a Helena, esposa del rey Menelao. Ayudado por la Diosa Afrodita, seduce a Helena y se la lleva consigo a Troya. El rey Menelao, ofendido grávemente, llama a todos los reyes y príncipes de Grecia a una Guerra contra Troya. Una Guerra que duró más de 10 años, y que fue originada por el Amor.
Para ganar la guerra, los griegos idearon un plan: un gran caballo de madera hueco. Fue construido por Epeius y lo ocuparon soldados griegos liderados por Odiseo. El resto de la armada griega fingió partir y los troyanos aceptaron el caballo como un regalo de paz. Algunos troyanos no estaban convencidos de las intenciones de los griegos, pero fueron convencidos. Para celebrar la paz y el regalo, los troyanos hicieron una enorme fiesta con abundante vino. Cuando la fiesta hubo termnado, y los troyanos dormían, el ejercito escondido salió del caballo y abrió las puertas de la ciudad al resto de los soldados griegos. Los troyanos no tuvieron oportunidad alguna de reaccionar y Troya fue acabada sin piedad. Menelao regresó a Esparta con Helena y tuvieron una hija, Hermione
La guerra de Troya es narrada por Homero en la leyeda griega "la iliada". Si bien "la iliada" es una hazaña histórica transmitida verbalmente de generación en generación, hay quienes opinan que este hecho no ocurrió. Para quienes creen que si sucedió, esta guerra aparentemente tuvo lugar en el asia menor, en el actual territorio de Turquia, entre los siglos XIII AC y XII AC. En 1870 el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann excavó la colina de Hissarlik, donde creía que estaba la ciudad de Troya, hallando los restos de la antigua ciudad de Nueva Ilión, que existió hasta el siglo I adC y bajo la cual halló otras ruinas, y debajo de éstas, otras más. Schliemann había ido a buscar la Troya de Homero, y fueron encontradas restos de 9 ciudades, de diferentes épocas, una encima de otra.




